Multitudes
Vivimos en dos mundos, uno de partículas y otro de ondas, donde cada cosa es lo que es y, al mismo tiempo, una superposición de posibilidades, de puntos de vista, de recuerdos paralelos.
Llegó a la reunión y se quitó las gafas de sol, mostrando sus ojos al mundo. Nunca había visto unos ojos más hermosos. Y no eran las largas pestañas, ni el negro profundo de sus ojos sino su mirada, desafiante y tierna, penetrante e inocente, altiva y humilde. Una paradoja en sí misma, que se revelaría, tiempo después, como el retrato más fiel de ella misma. Una carta de presentación para quien la supiera leer.
Cuando la conocí comprendí inmediatamente que eso iba a ser ella para mí. No una persona, sino una multitud.